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Epóxicos vs. Poliuretanos: Guía técnica para una protección de larga duración
Elegir el recubrimiento incorrecto en un entorno industrial no solo es un error estético, es una pérdida económica importante debido a la necesidad de mantenimiento prematuro. Aquí desglosamos cuándo y por qué usar cada uno.
El mundo del Epóxico: Resistencia extrema en interiores
La pintura epóxica es un polímero termoestable que, al mezclarse con un catalizador, crea una superficie extremadamente dura y resistente a químicos.
Ejemplo de uso: Un taller mecánico donde hay derrames constantes de líquido de frenos o aceite. Un piso epóxico evitará que estos químicos penetren en el hormigón, facilitando la limpieza y protegiendo la estructura.
Punto crítico: Los epóxicos no tienen filtros UV. Si los aplicas en una estructura al aire libre, en pocos meses verás que la pintura se «tiza» (suelta un polvo blanco) y pierde su brillo.
El Poliuretano (PU): La armadura contra el sol
Si el epóxico es el rey del interior, el poliuretano es el dueño del exterior. Su estructura molecular le permite ser más flexible y, lo más importante, resistente a los rayos ultravioleta.
Ejemplo de uso: El pintado de una estructura metálica en un galpón exterior o una fachada comercial. El poliuretano mantendrá el color vibrante y el brillo por años, resistiendo la dilatación y contracción del metal por el calor.
¿Es posible combinarlos?
¡Sí! De hecho, es la mejor práctica industrial. Se aplica una capa de primer epóxico para asegurar la adherencia y protección anticorrosiva, y se termina con una capa de poliuretano para dar resistencia al clima y acabado estético.
Asesoría técnica en Juan Jaque: En juanjaque.cl disponemos de recubrimientos de alto desempeño para pisos, estructuras metálicas y ambientes marinos. Si no estás seguro de cuánta pintura necesitas o qué catalizador usar, nuestro equipo técnico está disponible para guiarte.



